Una psicóloga española analizó los efectos psicológicos que causan conducir camionetas, vehículos todo terreno y de gran tamaño, principalmente en la personalidad de los conductores.
La psicóloga española Nerea Moreno graduada en psicología clínica por la Universidad de Barcelona, Máster en Psicología General Sanitaria con la Universidad Autónoma de Barcelona, publicó en el sitio Psicología y Mente un artículo donde analiza los efectos en la mente humana de conducir un vehículo de gran porte.
La profesional, que también es experta en psicología de las emergencias y catástrofes, señaló que los conductores de camionetas, todo terrenos 4×4, o vehículos grandes, experimentan una sensación de poder y un comportamiento temerario.
Según la profesional, la sensación de poder se justificaría por la idea de que se considera que los automóviles grandes son más seguros para los ocupantes en caso de accidentes. Pero también pueden llegar a suponer un mayor riesgo tanto para viandantes como el resto de las personas que se encuentren circulando.
“Desde una perspectiva psicológica, este hecho podría relacionarse con la teoría de la autoeficacia. Es decir, cuando las personas se sienten en control de la situación —en este caso por el tamaño del vehículo y la supuesta mayor seguridad— suele darse un incremento de la confianza y la percepción de la propia competencia (nos sentimos más competentes)”, analizó.
Teniendo en cuenta esta teoría psicológica, concluyó que las personas que se encuentran al volante de un coche grande pueden llegar a tener una mayor sensación de control, poder y dominio de la situación, y que este hecho puede influir considerablemente en la conducta del conductor así como en su estilo de conducción.
Estudio en Israel
La profesional mencionó un estudio realizado en Israel que confirma la relación entre tamaño de vehículo y comportamiento de conductores. A mayor tamaño del vehículo, mayor es la probabilidad de conducir de forma peligrosa y arriesgada.
“Desde un punto de vista psicológico, podemos explicar este acontecimiento entendiendo que el incremento de la sensación de seguridad que las personas perciben al conducir un coche grande, puede llevarles a una falsa sensación de invulnerabilidad. Se genera la creencia de que el tamaño y la robustez del vehículo proporcionan una mayor seguridad y protección que lleva a las personas a minimizar los riesgos reales”, resaltó.
Consecuencias en el cerebro
La profesional se enfocó en las diferentes consecuencias que genera al conductor de un vehículo de gran porte.
Señaló que también puede tener efectos positivos reduciendo la ansiedad y el estrés por la percepción de seguridad y control que significa.
Por otro lado, puede ser una experiencia estresante por las consecuencias de conducir un vehículo de grandes dimensiones durante el tráfico denso o espacios reducidos para realizar maniobras.
Además, estar al mando de un vehículo grande significa el incremento de responsabilidad, ya que muchos conductores pueden percibir una mayor presión de dirigir el rodado, más aún si hay pasajeros a bordo.
Fuente: www.psicologaymente.com
