A los 21 años, Iván Brítez Franco no solo corre para ganar. Corre para honrar una historia que empezó en las pistas polvorientas de las competencias intercolegiales, cuando a los 13 años descubrió que el atletismo podía ser más que un pasatiempo. Desde entonces, su vida ha sido una carrera sin pausas, marcada por la disciplina, el esfuerzo y la fe inquebrantable en sus sueños.
Nacido y criado en el barrio Retiro, km 20 de Capiatá, tercero de seis hermanos, Iván lleva en la sangre la herencia de una familia de atletas. Su primera zancada en el alto rendimiento fue en el salto largo, donde, contra todo pronóstico, se convirtió en finalista nacional en su debut. Luego vendrían los 110 metros con vallas, prueba en la que se consagró campeón nacional, y una breve incursión en los 80 metros planos antes de encontrar su verdadero lugar: los 400 metros con vallas, la disciplina que lo ha llevado a ser campeón nacional y poseedor del récord paraguayo Sub 18.

Sus victorias:
- 2 títulos nacionales Sub 18
- 2 títulos nacionales Sub 19
- 2 títulos nacionales Junior
- 3 títulos nacionales en la categoría Mayores
Desde que representó por primera vez a Paraguay en 2018, con apenas 14 años, Iván ha pisado pistas internacionales, sumando medallas, reconocimientos y experiencias que lo han moldeado como atleta y como persona.
“Nunca dejen de luchar por sus sueños. Enfrenten el miedo, porque todo lo bueno está al otro lado de él. La clave está en la perseverancia”.
Pero su vida no se reduce a los entrenamientos. Estudia Ingeniería Industrial, convencido de que el conocimiento es tan importante como la resistencia física. Y mientras se prepara para cada competencia con rutinas extenuantes, alimentación medida y la guía incansable de su entrenador Fredy Benítez, no olvida el motor que lo impulsa: su familia.

“Representar a Paraguay es un sueño hecho realidad. Es el premio a años de esfuerzo y dedicación, y también a la fe de mis padres Sonia Franco y Daniel Brítez, de mi hermano y referente Lucas, y de mi hermana Sol, que siempre está en la pista alentando”, dice Iván.
Con humildad y determinación, deja un mensaje a los jóvenes: “Nunca dejen de luchar por sus sueños. Enfrenten el miedo, porque todo lo bueno está al otro lado de él. La clave está en la perseverancia”.
Hoy, pide a Capiatá que lo acompañe, no solo a él, sino a todos los que, como él, sueñan con correr bajo la bandera paraguaya. “Necesitamos oportunidades, espacios donde los jóvenes puedan descubrir y desarrollar su pasión. Sentir el respaldo de la comunidad es una motivación inmensa”.
Porque cuando Iván corre, no lo hace solo. Lleva consigo las voces, las manos y las esperanzas de un pueblo que, como él, sabe que la meta se alcanza con cada paso firme hacia adelante.
